26 jun. 2013

Siempre vuelve a lo mismo

Despertó al borde del llanto. Su cuarto estaba ahora vacío, sus amigas se habían ido.
Se aferro a su almohada, sintió algo debajo de ella, miro y una caja de cigarrillos virginia's se escondía allí. La abrió. Quedaban tres, o cuatro. Y prendió uno mirando el suelo, perdida y confundida.
Las lágrimas se mezclaban con el humo, tenía la garganta seca.
El cuarto era un desastre. Botellas por todas partes, vasos medio llenos, un habano sin terminar... que seguro sus amigas lo querrían de vuelta. Mientras lloraba, y recordaba las cosas se hacían un poco más claras. Pero no tanto como ella quisiera. ¿Qué era esto? pensó. ¿Es esto nada? ¿Me estoy aferrado a nada? Ella no lo sentía como si fuese nada. Pero él, quien sabe. Apago el cigarrillo y apoyo la cabeza en la almohada empapada en lágrimas, así se durmió.
Fue un sueño turbulento con imágenes oscuras y tristes. Siempre la misma imagen, ella llorando, ella sangrando. Algún día esperaba desterrarla.

Volví. Ajá así como se lee. Ojala pudiese escribir en pocas palabras todo lo que paso en estos dos años.
Pero sería imposible. Fueron miles. Puras locuras, como siempre.
Prometo en la próxima entrada copiar partes de mi diario, en él podrán verme completamente reflejada.
¿Qué es de mi vida ahora? Además de subir de peso, mucho... Trabajo. El trabajo me mantiene ocupada, y me impide pensar en cualquier cosa caótica. Sip. Aun tengo esos tipos de pensamientos. Aun fumo mucho, aun soy rubia, aun soy virgen, técnicamente ya hablaremos de eso.
¿A alguien le llego el mensaje de Blogger sobre la politica de adultos? ¡Una cagada!
Y yo que quiero contar cosas subidas de tono. Jaja
En fin, al menos tengo mejor humor. ¿Serán los antidepresivos?
Hace un par de meses que no me lastimo. Ganas no me faltan. La soledad es un monstruo grande que te come vivo, pero que lindo monstruo.
El texto de arriba refiere a una noche en la que mis amigas se quedaron conmigo.
Un saludo a todos.
Y es un gusto estar de vuelta.

Dolores.

Las mentiras más crueles son muchas veces dichas en silencio. R.L. Stevenson